Este año está
pasando algo súper loco. La gente con esto de Internet y la eliminación
aparente de “barreras” se está creyendo un verdadero cuento de terror que me
preocupa. Cada día es mayor la cantidad de personas que me preguntan: ¿Y tú
Roxi, de qué te vas a disfrazar en Halloween?
Este país que
se hunde, como siempre lo digo, en la miseria y ahora hablando de fiesticas
temáticas y disfraces, adquiriendo una cultura tan del primer mundo cuando ya
ni formamos parte de los “países en vía de desarrollo”- antes llamados
tercermundistas- sino que somos de aquellos que “se oponen al desarrollo”.
Y no,
desarrollo no es salir vestida de monja zorra el 31 de octubre a las fiestas
modernas caraqueñas: “porque eso lo vi en Mean Girls”. Déjense de cuentos. Este
país sí que vive en Halloween permanente. Vive manchado de sangre con 6.700
homicidios en menos de un año. Eso sí es de terror, y del mejor, el que pasa de
verdad. No sangre de la casa mágica sino sangre humana: inocente pero real.
Halloween en
Venezuela se vive a diario, en esta maravillosa fiesta de disfraces donde
llevamos las máscaras del país “más hermoso”, “de las “mujeres más bellas”,
“con la flora más variada”, “rico en petróleo” pero debajo guarda “la cara del
hambre”.
Aquí el truco
es que me des tu blackberry en la autopista. El trato es que si no me lo das te
doy un tiro y estamos tablas. Así mismo.
¿Truco o trato?
sí, aquí en Venezuela también hay un Jasón, bueno
varios, pero se escribe Jeison; eso sí: asesina igualito
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